El reconocimiento como agresor

image

Omar Carricho Mena


“El feminismo es la ideal radical que sostiene que las
Mujeres somos personas”. Ángela Davis.

El presente artículo busca propiciar la reflexión sobre un tema que actualmente ha alcanzado la luz, pero se ha apreciado como una lucha vana o traída al mundo por un grupo de mujeres que buscan estar por encima de los hombres o que siguen una ideología fuera de conveniencia social.

A pesar de que los datos que nos hablan de violencia sobre la mujer y de que se nos llena de números que nos muestran la discriminación de la que son víctimas las mujeres, el tema sigue juzgando con poca relevancia y hay sectores fuertes de la población que lo observan sin mayor importancia, lo que muestra un gran problema de sensibilidad, pero ¿dónde surge ese problema?

Actualmente el Instituto Nacional de las Mujeres (INMUJERES)1 reconoce cinco modalidades de violencia y seis tipos de violencia, lo cual es una muestra de los diversos niveles o de las distintas formas en las que una mujer puede ser discriminada o violentada. Sin embargo, el hablar de varios tipos o modalidades de violencia en contra de la mujer es dónde podemos reconocer una de las mayores dificultades para sensibilizar a las personas sobre este problema, principalmente a los hombres.

Lo anterior tiene su origen en la siguiente expresión, cuando leemos o nos muestran información acerca de la violencia contra la mujer, aparece una frase similar a la siguiente: “algún tipo de violencia”,  lo que inmediatamente produce una idea de discriminación sobre algunos tipos, lo que nos impide observar que todos son importantes. Para explicar un poco  esto hablaremos de una modalidad y algunos tipos de violencia reconocidos por el INMUJERES.

Para definir la Violencia en la Comunidad, el INMUJERES se apoyó en el artículo 16 de la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia que a la letra dice:

ARTÍCULO 16.- Violencia en la Comunidad: Son los actos individuales o colectivos que transgreden derechos fundamentales de las mujeres y propician su denigración, discriminación, marginación o exclusión en el ámbito público.

Con base en este artículo se consideran como una forma de violencia “los piropos”, tocamientos, insinuaciones que hacen sentir mal a una mujer, además del trato discriminatorio en los servicios considerados masculinos (información automovilística, de informática, trámites bancarios o administrativos e inmobiliarios); o la negación del libre tránsito y acceso en bares, tiendas, deportivos, clubes, así como a la participación en festividades, actividades o tomas de decisiones comunitarias por el simple hecho de ser mujer.

Bajo este esquema comenzaremos a trabajar sobre la falta de sensibilización de los hombres acerca de la violencia contra la mujer. Es importante señalar que para que un hombre reconozca estos tipos de violencia, debe asumirse como agresor y ese es el gran desafío de este tema, debido a la imposibilidad que sentimos los hombres de reconocer que algunos de nuestros comportamientos cotidianos afectan la vida de las mujeres en ciertas circunstancias.

Hoy cuando nos enfrentamos a una noticia que nos habla de que el 80% de las mujeres en la Ciudad de México han sufrido algún tipo de violencia, se comienza a desvirtuar la cifra bajo el esquema de que en este porcentaje se ubican los piropos o que simplemente por el hecho de que hablarle de cierta forma a una mujer se considera como violencia, por lo que en su mayoría los hombres discriminan estos datos, sin contemplar que no solo son números o que no son acciones cuya afectación sobre una mujer desparezca una vez concluida.

Lo que no se nos dice dentro de esta cifra o en las estadísticas de este tema, son las afectaciones que tienen estas acciones sobre la vida de las mujeres. Los hombres que señalan que los piropos no pueden ser considerados como violencia, no han sido concientizados que se considera violencia no por la acción en sí misma, sino por el impacto que tienen sobre el actuar cotidiano de las mujeres que lo sufren.

Si hoy un hombre que acostumbra a lanzar piropos a diestra y siniestra ante las mujeres que lo rodean supiera que puede generar en ellas desconfianza, que para evitar la repetición de estas situaciones modifica su vestir, su actuar, sus horarios de tránsito entre otras cosas, ese hombre podría ser consciente de que no solo es un piropo, es una acción que violenta la vida de una mujer, obligándola a modificar su cotidianeidad con la intención de no ser víctima de esas acciones.

He ahí la importancia de hacer conscientes a los hombres, de mostrar que las acciones que se enmarcan en la definición de violencia que puntualiza la Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, son consideradas como violentas no por la afectación inmediata sino por las consecuencias que pueden generar en la vida de las mujeres.

Es por ello que hablamos de la gran relevancia de sensibilizar a los hombres sobre el tema y que exista una reflexión profunda ya que, los hombres que hemos desdeñado este tema debido a nuestra imposibilidad de reconocernos como agresores, lo cual implica realizar una gran revolución de pensamiento y de actuar, por lo que –como si nos refiriéramos a una adicción- nuestro primer paso es la negación.

Para concluir este breve texto, debo señalar que no cabe la menor duda de que la lucha de muchas mujeres y hombres a favor de que se visualice la violencia en contra de la mujer va ganando camino en nuestros días, pero será un tema que no permeé en la sociedad, hasta que existan programas dirigidos a la sensibilización de los hombres y a su reconocimiento como agresores.

La equidad entre géneros no es una lucha de mujeres contra hombres, es una lucha por el reconocimiento de la igualdad de derechos que deben gozar las mujeres, es una lucha por el reconocimiento de la dignidad y del goce integral de sus derechos, es momento de pasar del papel en que se escriben las leyes, a las acciones que es donde se da la vida misma.

 

 

Consola de depuración de Joomla!

Sesión

Información del perfil

Uso de la memoria

Consultas de la base de datos