¿AFORE para niños?, la realidad de un sistema de ahorro para el retiro ineficiente en México

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El pasado 4 de noviembre del presente año, Afore XXI Banorte presentó de manera oficial la primera Administradora de Fondos para el Retiro (Afore) para niños, única en el mundo (ufanándose de tal hecho), con el propósito de incentivar a su dicho la cultura y el hábito del ahorro entre las familias, vanagloriándose la Afore en comento, de que los padres de familia o tutores que estén afiliados a Afore XXI Banorte podrán abrir cuentas de ahorro para el retiro a sus hijos, para lo cual sólo necesitarán presentar su Clave Única de Registro de Población (CURP) y acta de nacimiento.

Mercadologicamente se ofrece como un beneficio exclusivo para los trabajadores cuyas cuentas de ahorro para el retiro estén dentro de la Afore XXI Banorte, es decir, para quien se cree la ilusión de que dicha Administradora de Fondos para el Retiro le está brindando algo más a su favor respecto de los demás trabajadores cuyas cuentas se encuentran en alguna otra AFORE en el país. Sin embargo, lo triste y lamentable del tema, es que estamos perdiendo de vista la esencia misma de lo que son las cuentas individuales de ahorro para el retiro, por lo que resulta conveniente recordar que el artículo 3, fracción III bis de la Ley de los Sistemas de Ahorro para el Retiro, establece que cuenta individual es: “aquélla de la que sea titular un trabajador en la cual se depositarán las cuotas obrero patronales y estatales y sus rendimientos, se registrarán las aportaciones a los fondos de vivienda y se depositarán los demás recursos que en términos de esta ley puedan ser aportados a las mismas, así como aquellas otras que se abran a otros trabajadores no afiliados en términos de esta ley.”

De lo anterior, se infiere que el primer requisito indispensable para tener una cuenta individual es ser trabajador, cosa que la mayoría de los niños teóricamente no tienen, además de que en dichas cuentas individuales de ahorro para el retiro deben depositarse las aportaciones que haga el trabajador derivadas de lo que obtiene por su esfuerzo diario a través de un salario, también deben depositarse las aportaciones que por ley le corresponden al patrón y al Estado, aportaciones estas dos últimas que en el caso de una cuenta individual de ahorro para el retiro de un niño no podrían existir.

Pero, ¿por qué sucede lo anterior?, es muy fácil, por el simple hecho de que una cuenta individual de ahorro para el retiro fue creada para otros fines dentro de un Sistema de Ahorro para el Retiro, mejor conocido por sus abreviaturas como SAR, cuyo objetivo final es que un trabajador al momento de que no esté en condiciones de seguir teniendo una vida productiva, pueda retirarse dignamente con lo obtenido a lo largo de su vida laboral, debiendo en su caso  lo que perciba el trabajador derivado del monto  de su cuenta individual, en la que se incluyen las aportaciones obtenidas por parte de los patrones y el Estado a lo largo de sus años laborales, ser digno para cubrir sus necesidades y las de su familia.

Así las cosas, resulta sumamente triste que ahora se pretenda introducir a los niños ha dicho sistema, con una idea totalmente distinta para la cual fue concebido el SAR, pues si es cierto que es sumamente positiva la cultura del ahorro en los niños, también es cierto que debe, en su caso, incentivarse el ahorro para los menores dentro del sistema financiero mexicano a través de las figuras para el ahorro que ya existen, por ejemplo, se podría incentivar el ahorro a través de mecanismos que al efecto instituyan los bancos, en los que ofrezcan mejores rendimientos respecto de inversiones fijas a largo plazo, como se pretende dentro de las afores para niños, lo que implicaría no condicionar los ahorros para un fin específico, sin pretender introducirlos forzadamente en figuras e instituciones que no se crearon con esos objetivos, y que en su caso, solo dejan ver al trabajador la realidad de sus cuentas individuales de ahorro para el retiro, esto es, que no van a cubrir realmente con el fin para el cual fueron creadas, un retiro digno.

Lo anterior se confirma, pues lo que se pretende a través de estas Afores para niños, es que las futuras generaciones comiencen desde antes de iniciar su vida laboral a ahorrar para un fin condicionado: su retiro; y no libre como debiera ser, con el temor fundado de que si los padres no destinan a tal ahorro desde su infancia cierta cantidad de dinero para el retiro del menor, su hijo quedará igual o más desprotegido que sus padres en su vida futura, hecho vergonzoso y lamentable, atendiendo a que el objeto del sistema de ahorro para el retiro es precisamente que el trabajador cuente con un retiro digno en su vejez derivado del producto de su trabajo y no que deba ahorrar también para el retiro de sus hijos.

De lo expuesto en párrafos anteriores, podemos inferir que el sistema de Ahorro para el Retiro en México es ineficiente y de que en un futuro no muy lejano, los trabajadores sufriremos en carne propia sus consecuencias, con la seguridad de que el futuro de nuestros hijos será peor que el nuestro, refiriéndome específicamente al sector privilegiado del país que tiene la fortuna de trabajar dentro de la formalidad, pues la realidad y el futuro de aquellos sectores de la población que trabajan en la economía informal seguramente es y será peor, lo cual es materia de otro análisis.